Disidencias de Izquierda peruana, una mala costumbre histórica que vuelve a repetirse.

Experiencias de disidencias políticas de grupos separatistas en la “izquierda peruana” se pueden observar desde principios de la década del 60, motivadas e inspiradas en la revolución cubana, siendo parte de una conducta política inorgánica no institucionalizada que con esas acciones se desviarían del proceso político nacional propuesto en el pensamiento del insigne amauta José Carlos Mariategui, quien en su tesis de reivindicación nacional propugnaría y acuñaría permanentemente el sello: “Sin calco ni copia”, entendiendo que el problema peruano debía de reconocerse desde su origen histórico y dentro del proceso de formación y construcción de nuestra identidad nacional a la que consideró inconclusa.

Aquellos disidentes abandonarían la escena nacional para ir a complementar “otro proceso histórico y político” dejando de lado el esfuerzo nacionalista que sus antecesores desarrollaron a costa de grandes sacrificios en sectores sindicales y universitarios en los que habían logrado instalar sus “ideales de reivindicación”, afectando así, la unidad de la emergente y vigorosa propuesta izquierdista peruana.

Se debe tener en cuenta que la expresión política separatista de esa vertiente “de izquierda” luego de la muerte de Mariategui, había tenido un viraje hacia la ex URSS “insertándose” también en otra realidad política, desatendiendo la realidad nacional. Esa propuesta de izquierda fue diluyendo su carácter estrictamente nacionalista atentando con el proceso de liberación nacional enraizado en nuestra historia.

En ese re direccionamiento “político” hubieron muchos intereses de carácter personalísimos que atomizaron los liderazgos de la posteriormente llamada Izquierda Unida. Esfuerzo electoral de la década del 80 que fue saboteado por “liderazgos oportunistas” encasillados en caudillismos nocivos que hasta la fecha no han entendido su verdadero rol en la escena nacional.

Esa acción separatista hoy se camufla en “nuevos” pretextos (ejemplo: medioambiente) para proseguir por ese camino sin rumbo, proyectando su “reflejo disidente divisor” en el Congreso de la República como una muestra directa de esa herencia nefasta desinstitucionalizadora que hoy vuelve a contaminar a las nuevas generaciones teniendo como sustento la anarquía y la inmadurez política.

Recuperar el tiempo perdido (de las malas costumbres del pasado) es responsabilidad de los nuevos cuadros políticos de la emergente izquierda democrática cuya mirada esté comprometida en el horizonte nacional como fue el anhelo del gran Amauta José Carlos Mariategui, recordando la esencia de su pensamiento: recuperar al Perú para los peruanos “sin calco, ni copia”.

Fuente: Marcona Protesta.
09 de junio del 2012

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