1 de mayo, día de lucha. Día impulso y de preparación de la organización de los trabajadores.

Gratitud y memoria a los luchadores por la dignidad del trabajador.

Han pasado 122 años desde que un puñado de seres humanos se rebelaron frente a la injusticia y la explotación, decidiendo actuar para regresar al estado natural inicial del que nunca debieron ser despojados: EL ESTADO DE DIGNIDAD Y LIBERTAD.

Los tiempos pasaron, y en el camino, pocos – en las nuevas generaciones- han mantenido la vanguardia y la esencia de esas luchas. Muchos se han “reciclado en el mercantilísmo de representación sindical”  confundidos con la patronal a la cual han vendido las esperanzas de sus hermanos bloqueando la continuación del proceso de dignificación que los mártires en Chicago iniciaron, y que se lograran replicar en muchos países – la gesta heroica de los trabajadores deVitarte en el Perú así da cuenta- con el objeto de alcanzar y ampliar la libertad laboral y sindical.

De lo que ocurriría en el Perú, da cuenta el gran César Lévano en el “Especial” del diario “La Primera” de hoy  1 de mayo:

“En las páginas del periódico “El Oprimido” Nº. 9, de mayo de 1908, encontramos uno de los primeros documentos de ese quehacer. En esa edición, al dar cuenta de la paralización por el 1º. de Mayo en las fábricas textiles de Vitarte, La Victoria, San Jacinto, Santa Catalina y El Progreso, así como en otros centros de labores, se expresa: “Inútiles los esfuerzos de los sempiternos titiriteros políticos por convertir en día de fiesta el 1º. de Mayo”.

 Hoy, pasados los años, la priorización de la “sobrevivencia economicísta” de muchos “peudo luchadores mercantilístas”, vienen confundiendo a los trabajadores y desnaturalizando los conceptos de “conmemoración” con el de  “festejo”; el de “dignidad” con el “negociación subalterna”; y lo que es peor, la gran mayoría  -y sobre todo algunos “pseudo dirigentes”- han sucumbido a las satisfacciones sensoriales que brinda el placer, confundiéndose en abrazos cómplices con el operador de la explotación.

La lucha y la representación sindical, son por lo tanto, acciones profundamente éticas, volitivas y racionales, que tan sólo pueden ser corrompidas por la injerencia del placer hedonista.

Los acciones y lo métodos de reivindicación histórica de los trabajadores no han cambiando con el tiempo, han cambiando las personas que “desnaturalizando” el sentido de clase,  se corrompieron, dejándose subyugar y arrastrar por el peor de los males de nuestro siglo: el individualísmo neoliberal. 

Marcona Protesta
1 de mayo del 2009

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